Sweet pea for my grandmother. She got an iris drawing last summer and asked if I could do a sweet pea to go along with it. Sweet pea grows all around their house!
(via scientificillustration)
Sweet pea for my grandmother. She got an iris drawing last summer and asked if I could do a sweet pea to go along with it. Sweet pea grows all around their house!
(via scientificillustration)
Últimamente me he sentido extraña o no sé si mis pensamientos son los que me hacen sentir así.
Intentaré explicarlo con el fin de aclarar mis ideas… Porque dudo que alguien lea esto y si lo lee, tal vez no lo entienda porque todos pensamos en palabras y lenguajes distintos. O tal vez sí lo entienda y eso me haría feliz, aunque nunca me entere.
Bueno.
Por ejemplo, sucede algo bueno o malo (no me gustan este tipo de generalidades) y la persona se siente feliz o triste.
Pero últimamente, yo no he sentido nada inmediato a pesar de ser extremadamente sensible. Por eso esto llamó mi atención, sentir “nada” fue algo extraño para mi mente. No es apatía ni indiferencia, es algo que aún no le encuentro el nombre.
Sin embargo, mi cuerpo reacciona contrario a mi mente en su “primer estado”. De repente me encuentro llorando de la nada y cuando me doy cuenta, no sé porque fue.
Tengo que seguir las pistas que mi cuerpo me da para entender qué fue lo que lo conmovió… Como si no fuéramos un elemento solo, si no dos o hasta tres conociéndose.
Esto resulta raro, porque generalmente vez algo, lo sientes, lo analizas y tienes una reacción.
Pero a veces siento que yo:
Veo, reacciono, siento, analizo y después de esto siento todo aún más!
Generalmente, puedo distinguirlo mejor cuando se trata de compasión o tristeza. Tal vez porque ese tipo de huecos se sienten más, aunque no por eso son malos. Los disfruto al igual que momentos de felicidad.
Entonces… No entiendo porque pasa esto. Es como si mi mente tuviera un segundo estado igual de consiente de lo que pasa, sin embargo yo no estoy al consiente de lo que él piensa. Yo no lo controlo, es como una parte original de mi personalidad impregnada cuando nací. La cual no elegí, no controlo y no puedo cambiar, porque ni siquiera sé cómo funciona. Pero me conforma, es parte de mi, me hace ser.
Como si fuera una niña aprendiendo a conocer y reconocer mis emociones.
Esta segunda parte de la que hablo, pienso que todos la tienen.
Es lo que te hace sentir cosas familiares con cosas, olores y vistas que se cruzan en tu camino. Recuerdos que no tienes tu, pero de alguna forma existen en ti.
“La verdad se encuentra en tu memoria.”
Ginkgo, by Kendyll Hillegas | 9x12, mixed media on paper
(via scientificillustration)
You left the people when the people left you out
Mirar a las personas me produce gracia. Algunas se esfuerzan tanto en ser percibidas y otras por no serlo. Pero ambas tienen algo en común, se sienten especiales por comportarse de la forma en la que lo hacen.
La mayoría se enorgullecen de sí mismos. Un bello rostro, lindos ojos, ¿atleta?, ¿académico? Una buena familia, una buena cena, una buena vida.
No son conscientes. No saben que lo que obtienen al nacer no es su mérito. El saco donde habita tu ALMA, no es tu mérito. Ser mujer u hombre, no es tu mérito. Entonces, ¿porqué apreciar o despreciar un género, algo físico o algo material si nada de ello fue mi elección? No lo elegí, no lo cree, no es mío.
¿Qué sí es nuestro? La honestidad que tienes sobre ti y para ti mismo, y la honestidad que ofreces a los demás. Las ideas que siembras en la mente y se convierten en leyes de vida. La forma en que enriqueces tu alma, cuando dejas todo lo ajeno detrás.